------|Sugerencia| ¡Anúnciate!| Contáctanos | Hazno tu página de inicio
 
SERVICIOS
Carta al Director
Libro de Visitas
Buzón de Denuncias
 
OCIO
Horóscopo
Turismo
Chat
MUNICIPIOS
Ayutla
Azoyú
Copala
Cuautepec
Cuajinicuilapa
Cruz Grande
Igualapa
Ometepec
San Luis Acatlán
San Marcos
Marquelia
Juchitan
Tecoanapa
Tlacoachistlahuaca
Xochistlahuaca
 
 
 
El Primer Sitio en Línea de la Costa Chica

La Esquina de Xipe

Por: Eduardo Añorve Zapata

Los perredistas con alitas de Ángel

Para Áyax, por su cuatro años, y su militancia inocente

Hasta el maestro Miguel Ángel Granados Chapa vino a abonar esa idea: en Guerrero, el PRI o el PRI. Candorosamente, Granados Chapa, hombre inteligente y honesto, propuso que Marta Obeso, la viuda de Chavarría, fuese designada como candidata del PRD al gobierno del estado de Guerrero. El jueves 22 de julio de este año, en su columna publicada en El Sur este periodista asegura que el difunto Armando Chavarría Barrera, “con militancia perredista probada se proyectaba ya como el candidato de la mayoría de ese partido”, sin aportar dato alguno o prueba de esa militancia “probada” y fundándose en un concepto laxo porque es difícil, si no imposible, definir o ponerse de acuerdo en esa idea: militancia perredista probada. Además, tampoco ofrece datos que funden la profecía de que el difunto se proyectaba ya como el candidato de la mayoría del PRD. Y continúa, “para impedir que la sangre derramada sea un método de exclusión, la izquierda haría bien en atender el llamado hecho por el ex alcalde de Acapulco y ex diputado federal, Alberto López Rosas, a favor de la señora Marta Obeso viuda de Chavarría: sus partidos debieran ponderar una opción que el destino otorga, admitiendo la propuesta de que ella abandere la opción electoral de 2011. En realidad, el difunto Armando Chavarría ni su esposa (que siempre vivió bajo su sombra aunque ahora se le justifique con el argumento de que ella era el cerebro de esa pareja política) actuaron de acuerdo con los principios y estatutos del Partido de la Revolución Democrática, como sería de esperar de cualquier militante de probada ascendencia perredista. En realidad ambos (y su séquito, el Polo Guerrerense de Izquierda) han actuado y actúan como el brazo armado del PRI en el PRD. De esta aseveración hay mucho visto y escrito, por ejemplo, sobre las ligas de “los compadres” Aguirre Rivero y Chavarría. No abundaré sobre ello. De esa guisa, hacer candidato a Chavarría, a Marta y hasta a Jiménez Rumbo implicaría hacer candidato alguien cuasipriísta, y ofrecerle un lugar prominente a Aguirre Rivero en el gobierno.

En la banda, desde que se hizo público que el perverso Manuel Añorve resultó el candidato de unidad del PRI a ese cargo y se especulara sobre la ruptura en puerta en ese partido con la “inconformidad” del Ángel de la Costa Chica, incluso desde dentro del PRD se ha venido abonando la idea de que éste debe encabezar una coalición de izquierda (que, paradójicamente incluya al PAN), como puede desprenderse de la decisión de incluir candidaturas externas (una de ellas etiquetada: Para Ángel, con amor).

Imagina tú, lector apático, el siguiente escenario: elegir entre Añorve Baños y Aguirre Rivero, a los cuales ahora se les señala como enemigos. Paréntesis para intriga: En un matrimonio, ¿cuántas veces se pelean y se separan y se juntan y se rejuntan los maridos? Entre políticos (que además, son primos y padre e hijo putativos), ¿las cosas ocurren de modo distinto? En resumen: la opción que desde el PRI, Convergencia, el Partido del Trabajo, el PAN y una fracción del PRD se maneja es: pan con lo mismo o pan con lo mismo.

Dejando de lado un sin fin de observaciones que se desprenden de esta situación no tan hipotética, centrémonos en una, lector disperso. Confía este tecleador de media cuchara que alguna inteligencia haya urdido y esté tejiendo esta trama que se antoja bien diseñada y mejor actuada. Eso le conferiría sentido a la frase aquella de que en política no hay casualidades (idea que, por principio lógico, es falsa). Lo contrario, suponer que los actores políticos han llegado a la puerta de una situación en la que no existan más opciones que el regreso del PRI al gobierno de Guerrero, resulta deprimente, no por retrógrada sino porque significa que esta democracia de mercado, y la clase política, no tiene más sentido que mantener el estado de cosas: cambiar para que todo siga igual. Me contaba un amigo que trabajó en Bimbo que el pan blanco que no se vende se regresa a la planta y se tuesta, se embolsa y se vende como pan tostado; si éste no se vende se regresa a la planta y se muele, se embolsa y se vende como pan molido. No pregunté si el molido que no se vende se usa para otra cosa, pero es seguro que no lo tiran: la empresa no pierde. En fin. En esas estamos: o el hijo putativo AB o el padre putativo AA; o el primo AB o el primo AA.

En ambos casos (sea inducida o aleatoria), si pensamos en Guerrero como un estado donde los perredistas son mayoría, la situación se torna aberrante; es decir, se percibe como una deformación propiciada por la clase política, confabulada o no, en contra del derecho a elegir, en principio, que tenemos los ciudadanos. Es de esperar que los perredistas no acepten esta “opción” que “el destino” les ofrece. Precisamente, esta situación sería ideal para observar el comportamiento de los perredistas de a pie, los de probada militancia perredista, cuya mayoría no pertenece a esa clase política, ni siquiera regionalmente. Al estar marginados de los beneficios y privilegios que los “dirigentes” perredistas detentan y ostentan, los perredistas de a pie tendrán que aceptar o rechazar esa opción libremente, sin presiones; al no tener compromisos ni intereses monetarios o de espacios de poder en juego, su criterio será fundamental para tomar una decisión. En términos prácticos, la opción del truhán de Aguirre Rivero como candidato de una alianza que incluya al PRD significa una ruptura entre la dirigencia de este partido y sus bases; es decir, el costo se antoja altísimo. Y (es muy remoto que Aguirre Rivero abandone el PRI) se antoja más como un juego perverso para quebrar al PRD que un ejercicio democrático, como quieren hacer ver algunos perredistas cupuleros.

En realidad, y entrando en el terreno de la toma de partido (nadie es apolítico, lector apolítico, ni aunque se monde), este tecleador con raíces en la izquierda opina que dentro del PRD existe un par de militantes que pueden romper con esta conjura y competir para ganar la elección de gobernador. Me refiero a Mazón Alonso y Ríos Piter (en orden alfabético, no con base en alguna encuesta), quienes deben tomar partido por excluir a Aguirre Rivero (digno y alto representante de lo más perverso del PRI) de una candidatura externa, pero no se ve cómo puedan y quieran hacerlo porque Lázaro (en una “imaginativa” táctica de proselitismo en beneficio de su partido y en contra de la unidad en el PRI, ha llamado a Layo para que “se sume” a “su proyecto”, como si todo mundo se chupara el dedo) se ha acercado y se acerca cada vez más a la posición de Jiménez Rumbo y, en consecuencia, abona una ruptura en el PRD, la cual propiciaría que sí, que gane el PRI, de una o de otra manera.

En fin, acomodo una última pregunta para mi admirado Granados Chapa (aunque sospecho que él no mira esta columna): Si Chavarría fue un perredista de probada militancia, y si su militancia política es similar a la de Aguirre Rivero (corrupción, oportunismo, enriquecimiento ilícito, influyentismo, interés particular por encima del partidista o de la sociedad, etc.), entonces ambos tienen una probada militancia perredista; al asumir ahora los colores del PRD, ¿la candidatura de Aguirre Rivero sería de probada militancia perredista? Si es así, que se agarren los contrarios.

 
   
 
 
© 2005 - Periódico El Faro de la Costa Chica. Derechos Reservados.