De educación y crimen
Comenzaría el año con una tercera interpretación de Brillas linda o sobre la poética prístina de Bertín Gómez, pero a los estudiantes de Ayotzinapa los madrearon, los verguearon, mataron a dos de ellos y ahora pretenden hacerlos culpables, y el gobierno que encabeza el Góber Jefazo intenta diluir su responsabilidad en el asunto, hasta sobornando, según dicen, a reporteros, de modo que el halago al amor queda para otro día; por ahora, a glosar sus pérfidas palabras para entender, si es posible, para clarificar los hechos que se conocen, que están a la vista de todos.
En su primer discurso como gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero dijo: “La verdad, más allá de cánones tradicionales que impone una ceremonia republicana como ésta, lo primero que quiero es darle las gracias a dios por tenerme aquí, y a la gente de mi estado que confió en nuestro proyecto y a la que no le voy a fallar. En esta ceremonia republicana asumo con profunda emoción política, conciencia y humildad el mandato indeclinable que me confiere el heroico pueblo de Guerrero como gobernador constitucional del estado, del 2011 al 2015. He jurado guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella den certeza y seguridad a todos los guerrerenses. Conozco las facultades que tomo, las ejerceré con plenitud para responder así al mandato que hoy asumo”. Más allá de la jodida sintaxis, lo primero que llama la atención es que el Góber Jefazo, que se asume como republicano, dé gracias a dios, como si éste no tuviera cosas importantes que hacer sino estar convalidando gobiernos mediocres, aunque se ha puesto de moda este tipo de invocaciones entre los políticos. ¿Y dios por qué tiene que bendecir sus pendejadas o ser su cómplice, porque habla en plural, como si el proyecto del que habla fuese hechura de él y de dios?, pienso. Se califica, enseguida, este gobernador en picota, como emocionable, político, consciente y humilde, aunque le faltó asumirse como modesto, claro; de allí parte para asegurar que guardará y hará guardar la Constitución, licencia que le permite sustituir su compromiso: cumplir y hacer cumplir. Y en su elevado discurso, este hombre investido de gobernador habla de esas leyes que den certeza a los guerrerenses, como si fuese un lógico y disertara sobre verdad y falsedad; es decir, no entiende el concepto de certeza y lo confunde con el de certidumbre. Pero nadie nota ni se fija en esas pendejaditas, menos la caterva de diputados y los políticos asistentes al recinto. Lo de la seguridad se entiende, claro, aunque sepamos que es una mera figura retórica en este estado donde la violencia ha crecido en los últimos años. Y al final de esa parrafada, otra fanfarronada: conozco las facultades que tomo, las ejerceré con plenitud para responder así al mandato que hoy asumo, dice; ahora que ya lo vimos gobernar queda claro que: o no conoce esas facultades que toma, o no las ejerce, y de igual si a plenitud o no.
Y entrando en materia de estas disquisiciones, recupero otras palabras del Góber Jefazo: “Nuestros jóvenes son lo más valioso y puro que tenemos en nuestra entidad, por eso habremos de trabajar con ellos sin descanso”. No sé si con estas palabras también se refería a los ayotzinapos, pero sospecha este teclador que sí, o eso parece. Y toma partido, don Ángel, se dignifica aunque sea con palabras: “Hoy ratifico que a partir de este día gobernaré para todos sin distinciones ideológicas, sin rencores, sustentado en los ideales de la izquierda sensible, moderna, progresista, que no mira al poder por el poder, sino como instrumento de servicio, articulador de los esfuerzos de todos los guerrerenses. Haremos un gobierno incluyente, itinerante, plural, con rostro humano, sensible, de manos limpias y nunca desagradecido… Ninguna ideología puede justificar la violencia como método para la solución de conflictos; el diálogo y la tolerancia serán signos inequívocos de nuestro gobierno, sin que éste decaiga en flaqueza o en sinónimo de debilidad, actuaremos con firmeza cuando las leyes y el sentimiento social lo demanden, sin más excepciones que las exigidas por el bien público. Ningún guerrerense puede ser indiferente a esta convocatoria de paz y de los más puros ideales que sustentamos…”, y bla, bla, bla. Vaya, y hasta de puro se preció el Góber Jefazo.
Y aunque él es el jefe del ejecutivo estatal, él no tiene vela en el entierro ni responsabilidad en la desatención del conflicto, ni en la paliza a los estudiantes ni en la muerte de los dos chavitos. Ya lo dejaron por escrito varios, muchos, pero este escribano recurre a la autoridad moral de unos que se suscriben como “Los Perredistas de Ometepec”: “Lo que no compartimos con ellos, es el método que usaron para manifestarse. Nuestra Constitución Política consagra a los mexicanos el derecho a la libre manifestación para reclamar lo que nos parece justo y legítimo, pero debe hacerse por medios pacíficos, ponderando el diálogo y la negociación. Cuando estos preceptos constitucionales no son respetados o son violentados poniendo en riesgo la vida de terceros, esa misma constitución da facultades al Estado para intervenir a fin de hacer respetar la Ley y garantizar la seguridad de los ciudadanos”. Hasta parece que esta declaración la redactaron en las oficinas de comunicación social del Góber Jefazo: de nalgas prontas andan estos, y muchos más, líderes perredistas. Ora tú, ¿y el derecho a la audiencia que deben conceder por obligación los servidores públicos a los ciudadanos? ¿O cómo se dialoga y negocia con una autoridad irresponsable que cierra la puerta, como hicieron los funcionarios de Aguirre Rivero (porque parece que le pertenecen), como hizo él mismo? ¿Por telepatía o cómo? Es decir: Perredistas que dicen ser todos los perredistas de Ometepec y que pagaron ese desplegado, ¿no están violando los derechos de audiencia esas autoritarias autoridades al negarse al diálogo y la negociación, antes de que los inconformes acudan a manifestarse tomando carreteras, por ejemplo? Además, ¿quién califica qué manifestaciones sí son legales y cuáles no? ¿No están obligadas, en primer lugar, las autoridades a procurar el diálogo y la negociación en situaciones como la del 12 de diciembre en Chilpancingo? En fin, qué joya: Chínguenlos a ver si así entienden, ¿no? Hasta da gusto ser perredista, ¿no?
Pero lo horroroso no termina allí: Recuerdan que los estudiantes secuestraron autobuses y bloquearon la autopista “por más de una hora”; luego, “fueron atendidos por funcionarios de alto nivel del estado en el lugar de los hechos [¿hasta ahora?] para encauzar sus demandas, con el objeto de desactivar en buenos términos el conflicto, pero la postura intransigente de los estudiantes no permitió llegar a acuerdos [y los policías sí fueron muy flexibles en sus disparos, claro]. Por ese motivo intervinieron para desalojarlos las fuerzas federales conjuntamente con destacamentos estatales [No entienden; chínguenlos pa ver si así hacen caso y les entra la razón con las balas]. Al llegar las fuerzas del orden [organizadas y en orden, además], fueron recibidas por los estudiantes con piedras y bombas Molotov [y los policías iban desarmados, ¿no?] que al estallar causa serios daños; alguien prendió fuego a una gasolinera cercana al lugar de los hecho, resultando con quemaduras graves un joven empleado de la misma que a la fecha aún presenta un cuadro médico muy grave (murió en las primeras horas del 2012); que si no interviene la fuerza de seguridad hoy estaríamos contando otra historia—recuérdese el incendio provocado por el crimen organizado en el Casino Royal en la C. de Monterrey donde murieron más de 50 personas inocentes [o sea: casi casi narcoviolentos, esos ayotzinapos, tú. Qué estudiantes ni que nada, criminales organizados, narco terroristas]. Después, estos perredistas nalgas prontas anotan una serie de supuestas hipótesis para hacer pensar que pobrecito del Góber Jefazo, él tan inocente y con tanta gente queriendo hacerle daño. Ay, sí tú, no me lo digas: “Los costachiquenses apoyamos sin reserva el proyecto democrático y de izquierda que encabeza el Lic. Ángel Aguirre en el cual tenemos la esperanza y la seguridad de que todos los guerrerenses viviremos mejor y que dejaremos de ser el estado más pobre de la federación”. Lo bueno es que yo ni costachiquense soy. Así o más relamidos, sus huevos, señor Góber Jefazo.
Serán buenos o malos estudiantes, los de Ayotzinapa, sepa dios al que se acogió el Góber Jefazo, lo cierto es que el artículo tercero dice [y está escrito en ese libro que él dijo que iba a guardar y hacer guardar]: “Todo individuo tiene derecho a recibir educación… La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentara en él, a la vez, el amor a la patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia… El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo… Será nacional, en cuanto -sin hostilidades ni exclusivismos- atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura, y contribuirá a la mejor convivencia humana, tanto por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando, junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, cuanto por el cuidado que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos… Toda la educación que el Estado imparta será gratuita… Además de impartir la educación preescolar, primaria y secundaria señaladas en el primer párrafo, el Estado promoverá y atenderá todos los tipos y modalidades educativos -incluyendo la educación inicial y a la educación superior- necesarios para el desarrollo de la nación, apoyará la investigación científica y tecnológica, y alentará el fortalecimiento y difusión de nuestra cultura”.
¿A poco ignora todo esto el Góber Jefazo, lo ignoran sus funcionarios, los ignoran los perredistas del desplegado? Pero, bien mirado, el crimen comenzó cuando, siendo interino, colocó como vicesecretario de educación en el estado a su hermano Delfino, quien contribuyó grandemente a lacerar el de por sí deteriorado estado de la educación en Guerrero, en beneficio de su bolsillo y su egolatría. O pueden desmentirlo y mostrar que no sólo han perpetrado estos crímenes contra los guerrerenses, pueden presumir sus logros en educación. Vale aclarar que las madrizas ni las muertes, aunque algunos las justifiquen, están incluidas en el libro mayor, la Constitución.
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