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El Primer Sitio en Línea de la Costa Chica

La Neta del Planeta

Karmelynda Valverde

   

Costachiqueando
 
Regresar al bello nido de mis infantiles chincuales, siempre es edificante para el corazón, no solamente porque aquí me cortaron el ombligo (tía Licha Noriega, dixit) sino por todo lo que ello significa: el reencuentro con la familia, con los amigos, con los compañeros de escuela, con los olores y los sabores de mi tierra. Las tremebundas sacudidas que me produce evocar recuerdos que se entretejen con las emociones. El inevitable reencuentro con nuestra costachiquense idiosincracia. Tantas expresiones, aparentemente olvidadas pero que al volverlas a escuchar, me provocan no solamente hilaridad sino también un entrañable regocijo.

-Ponte vique muchacha que ese hombre ya mero embroca la camioneta en la banqueta-, escuché a una paisana decirle con voz alterada a la chamaquita que la acompañaba.

Y como esta chincualuda palomita, se ha mal cuidado una tos que no cede y menos cuando me dejé caer completita una bolsa de frescos cacahuates recién tostados, de San José Ejido, lo que provocó que los accesos de mi tos se hicieran más escandalosos y se escucharon en todo el Barrio de la Hontana, por lo que otra de mis acomedidas paisanas, sentenció y recomendó, solícita:

-Esa ya no es tos, es oguío...consíguete manteca de tejón y te sobo las plantas de los pies-. Digo, que no sea exagerada mi paisanita, porque aquí en mi tierra le llaman oguío al asma y yo ni cuando fumaba como chacuaco fui asmática.

El chincuale, la chandera, la arrechería, la birriondería, la jondeada, la embrocada, la choquera, la encuitada, la boruca,, son expresiones muy nuestras...''costeñismos''; ¿o debo decir ''costachiquismos''?

Nada para describirnos tan exacta y descriptivamente, porque neta, que ninguna otra palabra podría definir al excremento como ''la cuita''. El alborotamiento de las hormonas, es sabrosamente definido al nombrarlo como ''arrechería'' o ''birriondería''.

Esta anécdota que a continuación les relato, sucedió antier en Tlacoachis. Caminaba yo acompañada de la Matahari ometepequense, por el pequeño zócalo y de pronto ésta se detiene abruptamente y revisándose el brazo, exclamó:

-O ya empezó a lloviznar, o me cagó un güicho.

Esto me botó de risa. Hacía muchos años que no escuchaba que se refirieran a los zanates como ''güichos''.

Aprovecho para comentarles que aquí en mi entrañable bello nido, en estos días se siente ambiente de fiesta. En el desfile del 20 de Noviembre desfilarán La Armada y el Ejército y presidirá la parada ni más ni menos que Layo Aguirre.  Aunque bueno, no toda la paisanada anda con el chincuale alborotado. Unos sí, muchos, diría yo. ''Viene el Gobernador'', comentan emocionados. Otros no y no lo disimulan. Dan por hecho que a la cuatitud pozolera la ''cagaron los güichos'' porque juran y perjuran que el paisano les falló. Sienten que ''El Ángel de Guerrero'' ha sufrido una gacha metamorfosis. ''El poder lo tiene zurumbaco...bueno a los dos, porque también doña Laura no es la que fue'', son las frases que se escuchan recurrentemente.

La paisanada enumera de memoria las propiedades que recientemente han adquirido los parientes del Góber. Lo mismo la chilatera, que la tamalera, repiten como perico lo del ''edificio inteligente del sobrino del Gobernador''. De la venida del todavía Preciso de mi México lindo y querido, Felipe Calderón, a Tlacoachis, no hay muchas expresiones chincualudas. Es más, el legendario Watusi en Xochis fue bastante preciso y conciso: "Yo no quiero saber de ningún presidente de México que venga, porque prácticamente nos secuestran en nuestras casas los miembros del Estado Mayor y atentan contra el libre tránsito en las calles de nuestro pueblo".

Esta chincualuda paloma, como orgullosa ometepequense, celebro estar en mi tierra. Y pido a papá Dios no permita que la administración que empieza con tanta presunción y cacareo, se convierta en la peor de las ''cagadas de los güichos'' para la cuatitud ometepequense. Celebro también que funcionarios como Liz Montero, esté tan aplicada y comprometida, cumpliendo con la tarea que le fue encomendada. Libre de cualquier afán protagónico, atiende solícitamente a todos y cada uno de los paisanos que acuden a ella en busca de información, respecto a los programas que la Dirección de Desarrollo Económico que ella preside, maneja. Y caray, por qué no decirlo y cacarearlo. Celebro también que el Diputado Eduardo Montaño esté también en su papel de representante y gestor de la paisanada que lo eligió como diputado local. Y neta que nadie me lo platico ¡eh?...yo misma chequé el dato con éstos pizpiretos ojitos que Lalo atendía anoche en su casa de gestoría aquí en Ome, a la paisanada. Bien por él. Mientras sus compañeros de bancada y otros de sus compañeros de Legislatura, aprovechan los fines de semana para irse de antros living la vida loca, o andan metiéndose la Wilson, la quebradora o el tirabuzón. Eduardo Montaño, trabaja. Neta. Ojalá y no sea llamarada de petate.

Es domingo en Ome. Domingo de pan de La Soledad. De Camote enmielado. de Tamales de Tichindas. De totopos y memelitas de maíz. Mientras recorro la calles del primer cuadro del bello nido, me toca presenciar la llegada de una caravana de camionetas de color blanco. ''Son guaruras'', dice el de los tacos al pastor. ''Son funcionarios'', dice la de las aguas frescas. ''No tienen cara de guaruras. Los de Layo no son'', interviene la de los tamales de arroz. Sepa Judas, digo yo. Sean quienes sean, los ''frasteros'' que ya se apersonaron en Ome, y a lo que hayan venido, quiera papá Dios que ya no nos ''caguen los güichos''.

 
   
 
 
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