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El Primer Sitio en Línea de la Costa Chica

DESPEJAR

Misael Tamayo Nuñez

Para abundar un poco más acerca del nuevo PRI (recordemos que acaban de meterse en un proceso de renovación que los ubica, dicen, como un instituto político vanguardista), veamos qué más se aprobó el sábado 12 de agosto, en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México.
Y es que cuando todos esperaban tener ya un candidato seguro, lo cierto es que los actuales líderes del partido, Enrique Peña Nieto incluido, se fueron por la tangente, modificaron los estatutos y con ello modificaron los escenarios.
Pero no sólo eso. También le movieron el tapete a todos los aspirantes que tienen 6 años haciendo talache y méritos, si es que servirle a medias al país se le puede llamar así.
Por ejemplo, ¿de qué le sirve ahora a Miguel Osorio Chong, secretario de Gobernación, encabezar las encuestas del partido, por encima de cualquier otro? De nada. Esto pese a que a lo largo de todo el sexenio ninguno de los peñistas superó a Osorio en cuanto a preferencia electoral al interior de su partido. Y si bien es cierto que los números no le alcanzan para ganar, esperemos a conocer al “Tapado Simpatizante”, para saber si sus canicas son suficientes. Más bien, el PRI está apostándole a una estrategia demasiado arriesgada con un candidato no priísta, para atraer el voto de aquellos que se desencanten del PAN y del PRD.
¿Por qué lo decimos? Porque aunque el PRI nunca ha postulado a ningún candidato presidencial que no sea militante del partido, el elegir ahora a uno externo no le garantiza nada. Además, tampoco eera necesario modificar los estatutos, porque para eso se tienen alianzas con otros partidos, y bastaba trabar una alianza con el Verde y el Panal y elegir a alguno que estos postularan, para salvar ese escollo de la militancia. ¿Por qué entonces Peña Nieto se arriesgó a anular una de las tradiciones políticas más importantes de su partido? No deja de ser una arrogancia política de su parte y, por lo tanto, más vale que se apresure a hacer la operación cicatriz.
De hecho, ya comenzó este proceso en el estado y en los municipios, donde ya los dirigentes y delegados están arriando a la manada para el mismo redil, no vaya a ser que en un arrebato de congruencia política se les vayan para otro lado.
Así las cosas, veamos qué más aprobaron los priístas, para que lo tengamos en cuenta a la hora de exigirles resultados.
Primero, anunció que creará instrumentos para prevenir, investigar, sancionar y vigilar conductas indebidas a través de la Secretaría Anticorrupción.
Dos, Aprobó seis ejes de acción: a saber: gobernabilidad democrática y ciudadanía efectiva; educación de calidad; economía abierta; México sin pobreza y con prosperidad; sistema de justicia abierto, y México abierto al mundo.
3.- Reivindicó que el PRI confía en las alianzas electorales, siempre y cuando se realicen entre partidos con afinidades políticas. Urgió a que el partido rechace y combata la corrupción, así como la impunidad
5.- Aprobó promover la segunda vuelta electoral, la revocación de mandato, retirar el fuero constitucional y los gobiernos de coalición.
6.- Prohibió que los plurinominales obtengan un cargo por la misma vía de manera inmediata, lo que afecta principalmente a diputados y senadores.
7.- Modificó su Comisión Política Permanente, la cual ya no es presidida por el Presidente de la República de extracción priísta.
8.- Elimina el requisito de 10 años de militancia para ser candidato a la Presidencia de la República.
9.- Permite las candidaturas para ciudadanos externos en todos los niveles.
Enterados. Fue un retruécano. Por un lado acepta a un no priísta como candidato a la presidencia; pero por otro, se le impedirá presidir la Comisión Política Permanente del partido; es decir, la estructura creada por encima de la dirigencia formal. En pocas palabras, podrá ser presidente, pero no el primer priísta del país. ¡Válgame!

Esto es lo que importa, la parte política, lo cual incluye la segunda vuelta, que en estas elecciones se quedó en un gran deseo incumplido. Porque lo demás, eso de luchar contra la corrupción, retirar el fuero y la revocación de mandato, créame, amable lector, que no lo verán nuestros ojos. No va con la naturaleza del PRI. Lo ocurrido en el sexenio peñista, es suficiente para entenderlo.
 
 
 
 
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