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El Primer Sitio en Línea de la Costa Chica

SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Mal y de malas, el alcalde de Zihuatanejo, Gustavo García Bello, salió a dar la cara por el asunto de la policía contaminada hasta que 31 de los detenidos fueron puestos en libertad y devueltos al municipio. Y lo hizo sólo para lavarse las manos del problemón en el que está metido, porque si bien liberaron a 40 uniformados (9 en las primeras horas de la detención y 31 posteriormente), parece olvidar que 20 más fueron vinculados a proceso y están en el penal de Las Cruces, en Acapulco, esperando una resolución de las autoridades federales, mismas que llevan el caso porque se les imputan delitos del fuero federal.
Para colmo, García Bello le echa más leña al fuego, indicando que todos, invariablemente todos los detenidos, son policías en funciones, aunque algunos efectivamente carecían de permiso para portar armas por no estar acreditados.
Además, expuso que esta policía él la recibió tal cual, de la pasada administración, lo cual significa que en sus 19 meses de gobierno él no hizo ninguna contratación…excepto una.
Y, curiosamente, de ese “excepto uno”, es el que está señalado por las autoridades federales (nótese que nos estamos refiriendo a la Procuraduría General de la República (PGR), y las Fuerzas Armadas del país, que en este momento forman parte de las fuerzas de seguridad pública), de tener nexos delincuenciales. Aclaramos: lo dicen las autoridades federales, no Despertar de la Costa ni ningún otro medio en lo local, estatal o nacional.
Al respecto, García Bello dijo que el ex director de seguridad pública de Petatlán había ingresado a la corporación 15 días antes de la redada de las autoridades federales en la academia municipal.
Pero hasta ahí. Alegando demencia con respecto a esta contratación, y sin responsabilizar tampoco a su secretario de Seguridad Pública (porque, estará usted de acuerdo conmigo, amable lector, que alguien ahí dentro es responsable de la contratación de este personaje), García Bello se lanzó contra algunos medios de comunicación locales, para tratar de zafarse de su responsabilidad, en lo que se antoja es una chicanada de su parte, pues los medios locales no fueron los únicos en cubrir este tipo de noticia, ni tampoco los primeros. La noticia, de hecho, dio vuelta al mundo a través de medios digitales y redes sociales, como hay constancia de ello.
Los medios locales tampoco se sacaron la nota de debajo del brazo, porque lo único que se estuvo haciendo fue hacer eco de las declaraciones del Grupo Coordinación Guerrero, dadas a través de su vocero, Roberto Álvarez Heredia, y se hizo con suma responsabilidad, entendiendo la magnitud del problema. Este medio, incluso, ni siquiera editorializó de ello, para evitar tocar fibras sensibles que enrarecieran aún más el clima político y social en el puerto, de por sí ya pestilente. En nuestra red de Facebook, solamente se estuvo enlazando a otros sitios que publicaron del asunto, y opinaron de él.
Por lo tanto, si reproducir noticias oficiales es parte de una guerra sucia en su contra, el alcalde de Zihuatanejo no sabe con qué se come esto del derecho a la información.
Algo fundamental es que en una de sus primeras declaraciones, desde que estalló el problema y la academia de policía fue tomada, García Bello afirma que no le puso el dedo a nadie, que él no informó de la infiltración de su policía, aunque así lo dijo con todas sus letras Álvarez Heredia, cuando se le preguntó por qué el alcalde no estaba siendo llamado a cuentas. Concretamente el vocero dijo que el alcalde había “avisado a tiempo”. Incluso señaló el vocero que actuaron para evitar que en Zihuatanejo ocurriera otro “Igualazo”, dando por hecho la existencia de un problema al interior de la policía. Nótese una vez más que estas declaraciones las hizo el vocero, como también fue la presidenta del Congreso local, Flor Añorve, la que dijo que el hecho implicaba responsabilidades de parte del presidente que podrían llevarlo al juicio político. Otra diputada, correligionaria de García Bello, pidió que todas las policías y todos los alcaldes, de todos los municipios, fueran sometidos al mismo escrutinio.
Sin embargo, a sabiendas del problema en que eso lo coloca, como un vil “chivato”, García Bello viene a desmentir al vocero -no a los medios, aclaramos-, afirmando que no dijo lo que dijo. Sino que lo que quiso decir, es que él pidió la revisión de la situación de su policía desde el mes de abril, a raíz de que tras una revisión a la corporación, se le detectó que está muy bajo en el asunto de la certificación.
Sin desmentirlo del todo, dando por ciertas sus afirmaciones, sólo nos toca aclarar que los medios no inventamos las noticias, que sólo se replica lo que los actores políticos y sociales anuncian, dicen o externan. Y si en este quehacer el alcalde ha salido evidenciado, le sugerimos que hable con aquellos que, sin querer queriendo, lo incriminaron.

En cuanto a sus ataques a este medio, y que pretendió evidenciar el costo de nuestros convenios de publicidad, habría que recordarle que cada quien le pone precio a su trabajo y que no es un regalo, ni un chayote o embute, es un convenio de publicidad, regido por leyes comerciales y del cual debidamente se declaran impuestos ante Hacienda, pues no es algo que se otorgue bajo la mesa, sino mediante facturación. Despertar de la Costa vende su plataforma informativa, que es amplia; y somos nosotros, no él, los que determinamos el costo de los convenios, con base en los costos de producción, distribución e impacto político y social. Pero contrario a lo que rige en otros sectores comerciales, García Bello pretende ponerle precio a nuestro trabajo; quiere regalado pues, algo así como bueno, bonito, barato y de paso cómplice, que no se le cuestione ni se publiquen cosas en contra. A través de la prensa, pretende ponerle bozal al pueblo. Vea usted, amable lector, la virulencia con que García Bello reaccionó en contra de este medio, por imputaciones que le hicieron las autoridades a su administración, porque deslindar a la policía de su gobierno no puede. ¡Imaginemos qué pasaría si ese trabajo de investigación hubiera salido del lado de la prensa! Así es, para eso sirve la imaginación.
 
 
 
 
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