IMANOL G. VALVERDE
OMETEPEC GRO.
El sábado 19 de febrero, más de 30 pastores de la región de la Costa Chica, de Acapulco y de Chilpancingo, pertenecientes a la “Alianza Pastoral”, se dieron cita en el templo cristiano pentecostal Casa de Dios, a cargo del pastor evangelista Alejandro Aguirre, evento al que también asistieron algunos feligreses, para recibir al excelso evangelista John Wall.
El evangelista John Wall es un ciudadano de los Estados U nidos que con sus propios recursos ha iniciado una larga travesía en a nivel mundial, y últimamente en México, para exaltar el evangelio de Jesús, el Dios vivo y declarar la guerra a potestades malignas en las zonas rurales, demostrando el poder celestial en la tierra con ayuda del Espíritu Santo, ya sea mediante sanidades, liberaciones o unciones.
John Wall dio tres poderosas prédicas durante horas a los presentes, siendo asistido por el pastor Scott Ingram. Sus temas principales fue el evangelio verdadero, el papel del pastor en el plan de salvación; y, finalmente la fe; pero no la fe salvadora, puesto que todos los presentes eran creyentes devotos, sino la fe sobrenatural que es capaz de hacer milagros.
Wall mientras predicaba, en ocasiones mesclaba el inglés con su don de lenguas, dándome la sensación que eso evidenciaba un poderoso avivamiento espiritual.
De un momento a otro, los pastores presentes se exhibieron por toda la habitación expresándose en lenguas angélicas, comprobando lo previsto: un maravilloso derramamiento del Espíritu Santo.
John Wall a gritos mencionaba la oración “¡It is the fire of the spirit of God!” que en español significa “¡Este es el fuego del espíritu de Dios!”. Los presentes en fila india, a todo pulmón pidieron ser llenos del Espíritu Santo. Un solo toque del americano bastaba para que los presentes cayeran rendidos a tributar adoración al señorío de Cristo. Algunos lo hicieron quebrando en llanto por la redención, mientras que otros menos expresaban el gozo divino.
Dejando mi trabajo como reportero, empecé también a hacer oraciones en lenguas, pidiéndole al Espíritu Santo que llenara a los presentes con mayor intensidad. En ese instante Wall se dio la vuelta, me miró fijamente y colocó su dedo índice sobre mi pecho; sorprendentemente me desvanecí, sintiendo como si una tonelada de unción recayera sobre mis hombros.
Al reincorporarme, volví a repetir la tarea que había dejado inconclusa antes de la intervención de John Wall; nuevamente se acercó a mí, un par de soplidos a mi rostro fueron más que suficiente para dejarme en mi estado inicial.
“Ninguno de ustedes se irá igual como vino, porque cada hombre, mujer y niño fueron tocados este día por el Fuego de Dios", palabras con las que finalizó John Wall.
Después de las palabras de Wall, los pastores oraron por las ofrendas e hicieron invitaciones para el Congreso Estatal Evangélico así como los congresos regionales que se realizaran los días 22 y 23 de marzo.
La espléndida reunión cuyo anfitrión fue la presencia de Dios se consumó al orar por los alimentos. Manos expertas habían cocinado unos excelsos mixiotes de mojarra y debido a la carencia de mesas, los pastores colocaron tablas, para compartir juntos el pan y la sal.
El templo Casa de Dios anunció una campaña del evangelista Jhon Wall, a celebrarse tentativamente dos semanas después de la semana santa, en el mes de abril, evento que será difundido con oportunidad.
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