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El Primer Sitio Online de la Costa Chica

Intenta encarcelar Eliseo Villar Castillo a otro reportero de El Faro

(Crónica de un plan fallido, que marca el inicio de la caída de un profesorcillo que se soñó dictador)
Eliseo Villar Castillo y Adelaida Hernández Nava (Foto: Archivo)

*El dictador de una de las facciones de CRAC ordenó que le decomisaran la cámara y su teléfono celular a Francisco Hernández Álvarez, y que lo encarcelaran

*Tras una acalorada discusión y luego de obligarlo a borrar todas las fotos que se habían tomado de la asamblea, lo liberó con la condición de que abandonara el lugar

*Públicamente Eliseo Villar Castillo le grito al reportero: “Dile a Fernando (Santamaría) que ya estuvo bueno, que como no entiende, le voy a demostrar quien tiene más huevos y más poder”

*Luego de haber corrido al reportero, Eliseo Villar Castillo tomó la palabra para denostar al director de El Faro de la Costa Chica: “Hay un hijo de su reputa madre, que es el director de El Faro, que está mintiendo y que en sus notas asegura que yo le estoy pidiendo 2 millones de pesos al gobernador…”, dijo

*Al final de la reunión, Eliseo Villar Castillo intentó gritarle a los consejeros, pero estos lo callaron y le pidieron que respetara la autonomía de la casa de Justicia de Cochoapa

REDACCIÓN
MARQUELIA, GRO.

Enloquecido ya por los errores cometidos a lo largo de sus dos años de administración; enloquecido ya por el fraude que cometió en contra de la organización que está destruyendo y que nunca pudo aclarar; enloquecido ya por haber encarcelado al más leal de sus amigos (David Bracamontes Chona); enloquecido ya por que hombres armados asesinaron a mansalva a un director de seguridad pública; enloquecido ya por haber acusado a los miembros del Ejército Mexicano de “narcomilitares”;  enloquecido ya porque no le funcionó el último bloqueo del puente de Marquelia, Eliseo Villar Castillo intentó encarcelar a otro reportero de El Faro de la Costa Chica, a Francisco Hernández Álvarez.
Previamente, el pasado viernes, decomisó el periódico que se distribuía en San Luis Acatlán, de manera violenta, donde lanzó otra amenaza.
Sin embargo, una corazonada lo hizo que se arrepintiera de su intentona, una corazonada de lo que antes fue un humilde profesor de primaria rural, un humilde profesor malquerido por su suegro, quien nunca le perdonó que, siendo un empobrecido profesor, le hubiera robado a su hija. O la corazonada del que fue líder del Consejo de Comisarios, y que a fuerza de exigir logró que el gobierno estatal repusiera las obras que el ex alcalde Jesús Rico Santana nunca hizo para Marquelia.
Pero de aquel pobre profesor queda casi nada. El profesor “profesionista” (y adinerado) que se presentó ayer de manera ilegal a la asamblea micro regional de la Casa de Justicia de Cochoapa, es otro. El profesor “profesionista” que se presentó a Cochoapa es ahora el dictador de una facción de lo que fue la CRAC. Un dictador que no respeta el reglamento interno de lo que un día fue la CRAC y que se mete, opina y ordena en todas las reuniones micro regionales de Cochoapa, aunque se jurisdicción sólo sea en San Luis Acatlán.
Un moderno “Pinochet” saluisteco llegó envalentonado ayer a Cochioapa, porque a pesar de que decomisó los ejemplares de El Faro que se estaban vendiendo en San Luis Acatlán, el pasado viernes; a pesar de su robo, a los ciudadanos sanluistecos se les hizo llegar la información al día siguiente, con un desplegado de seis vehículos de venta, voceando todos al mismo tiempo.
Eliseo Villar Castillo llegó a Cochoapa con la espada desenvainada, con ganas de encarcelar a cualquier reportero de El Faro que se le pusiera enfrente. De hecho, cuando Eliseo se dio cuenta que El Faro no estaba cubriendo la nota, le pidió a uno de sus “testaferros” de Cochoapa, al hermano “Chava” (Escobar Gaviria, por aquello de que se persigna antes de matar a sus enemigos”), le pidió que invitara a Magali Guzmán para que cubrieran la nota. Se lo pidió con el ánimo de encarcelar a la reportera, para después prepararle un “cuatro” al director de El Faro, para encarcelarlo en cuanto fuera a rescatar a Magali- Ese era, al parecer, el plan del profesionista profesor Eliseo Villar Castillo.

Los huevos de Eliseo

Magali no pudo asistir, por problemas de salud; y en su lugar llegó Francisco Hernández, quien, por cortesía, saludó al dictador faccioso de lo que queda de la CRAC, y éste le respondió el saludo, para enseguida, públicamente advertirle: “Dile a Fernando (Santamaría) que ya estuvo bueno; que como no entiende, le voy a demostrar quien tiene más huevos y más poder”.
Varios de los asistentes se sorprendieron por el encono del “cancerbero” de la CRAC-PC, algunos porque lo consideraron peligroso, y algunos otros porque saben que los huevos y el poder de Eliseo los controla Adelaida Hernández Nava, “y para testigos dicen que ahí está Don Neto”, aseguraron algunos otros.

La asamblea fallida

Desesperado porque de un tiempo a la fecha todo lo está saliendo mal, el poderoso Eliseo (Pinochet) Villar Castillo no sabía por dónde empezar: si por agredir al reportero o por justificar el fracaso de la asamblea micro regional que había preparado para seguir mangoneando a los pueblos amuzgos y, de paso, dicen los que saben, para seguirle fabricando delitos a David Bracamontes. Se decidió por lo primero.
Fue su “corifeo”, Rolando Romero Benito, el “amigo” de la comandanta Isidra, quien tomó la palabra para informar que a consecuencia de la ausencia de la mayoría de autoridades comunitarias, la asamblea micro regional no podría llevarse a cabo.
Luego, violando el reglamento interno de lo que un día fue la CRAC, “El Toro del Capulín” tomó el micrófono y comenzó a justificar la ausencia de los comisarios de los pueblos que, se supone, están adheridos a lo que un día fue la casa de justicia de Cochoapa, antes de “sodomizarse”.
“La asamblea micro regional no podrá llevarse a cabo porque alguien había filtrado la información de que habría una reunión hoy en Cochoapa, por lo que elementos del Ejército Mexicano (los narco militares, según el dicho “El Toro del Capulín Chocolate), habían instalado retenes en ambas entradas de la localidad, al igual que a la salida al Pantano”, dijo el usurpador de la soberanía de Cochoapa, Eliseo  (Pinochet) Villar Castillo, en clara alusión de que pretendían llegar armados a la asamblea.
El dictador de lo que un día fue la CRAC continuó con sus arengas: “Los de la montaña (los amuzgos de los municipios de Xochistlahuaca y Tlacoachistlahuaca) tampoco pudieron llegar debido a los retenes que instaló el Ejército Mexicano, seguramente alguien mantiene informados a los guachos”, justificando el abandono de los pueblos amuzgos, quienes ya se están dando cuenta que solamente son utilizados como carne de cañón para que Eliseo  (Pinochet) Villar Castillo logre sacarle más beneficios personales al gobierno del Estado.
Por fin, algunos aletargados vecinos de Cochoapa reaccionaron, aunque a baja frecuencia, y apenas susurrando se preguntaron, “¿Es necesario traer armas a una reunión micro regional?”
Lo cierto es que, los pueblos amuzgos dejaron plantado a Eliseo (Pinochet) Villar Castillo, lo dejaron vestido y alborotado, como aquel día en el cuarto número cuatro del hotel Santo Domingo de San Luis Acatlán, el torito se quedó bufando en espera de su vaquilla.

Que saquen al desgraciadooooo

En esas estaba el Pinochet del Capulín Chocolate, justificando sus fracasos, cuando detectó que Francisco Hernández tomaba fotos y grababa sus palabras y de inmediato ordenó que los despojaran de su cámara y su teléfono celular.
Ni tardos ni perezosos, los cancerberos de Cochoapa, el insigne Tirso (por insignificante) y el comandante Berna (el que cumplió la orden Eliseo de liberar a un preso a cambio de una vaca), se abalanzaron contra el reportero de El Faro, intentando arrebatarle la cámara fotográfica. No lo lograron. Se dijeron de palabras. “Aquí nosotros mandamos, nosotros aquí somos la ley, si no haces caso te vamos a encerrar”, dijo el decrépito de Tirso, apenas podía sostener entre sus manos una tremenda escopeta. Por más que lo intentó, el insigne Tirso nunca logró provocar a pleito al reportero, como lo pretendían para justificar un encarcelamiento.
Luego se acercó uno de civil, mal encarado, soberbio, como queriendo infundir miedo, y le ordenó a los cancerberos: “Si no hace caso, colóquenle las esposas, dejen voy a preguntar si se ejecuta su detención para que se lo lleven para arriba (a la cárcel)”. Se alejó el fulano. Pero regresó de nuevo: “Evítate problemas, hazle caso a los policías”, volvió a despedir flatulencias de boca. “Yo no tengo problemas con nadie”, se las atajó el reportero.

Y llegó la Patrona

Ante tanto alboroto en medio de la escuálida y triste asamblea, y para no seguirse exhibiendo ante los indignados habitantes de Cochoapa, Adelaida Hernández Nava, la Patrona de lo que un día fue la CRAC, se acercó al reportero Francisco Hernández para pedirle disculpas: “Francisco la bronca no es con ustedes, la bronca es con Fernando (Santamaría, director de El Faro) por la nota que sacó en el periódico (donde se da fe de los dos millones de peos que le están exigiendo al gobernador)”.
_¿Adelaida, por qué no me dijeron nada cuando llegué? Si ustedes me hubieran dicho que no le iban a dar información a El Faro, yo me hubiera retirado desde un principio. ¿Qué necesidad había que sucediera esto? No se vale-, le reviró el reportero.
_Las notas no son así, Francisco, tú lo sabes bien. Mira, aquí traigo las memorias que les quitamos”, aceptó la Patrona de lo que un día fue la CRAC, mostrándole tres memorias USB que traía en el interior de su bolso, donde también se le pudo apreciar un gran fajo de billetes de 500 pesos, de ese dinero que, de los impuestos de los guerrerenses, el gobierno del Estado le entrega a los tortolitos de la nueva casa de justicia de la CRAC-PC.
_Entrégame las memorias, al fin ya las escucharon y hasta pudieron haberlas copiado. Le insinuó el reportero.
_No. Son nuestras pruebas. Aseguró la ex tamalera de la colonia Plan de Ayala.

Ahí les dejo el gallo muerto…

Luego de mucho hablar sin llegar a ningún acuerdo que le permitiera al reportero realizar su trabajo, Adelaida Hernández obligó a Francisco Hernández para que borrara todas las fotografías de la cámara, en su presencia, Todas. Incluyendo las de otros eventos. La ex tamalera de la colonia Plan de Ayala de Marquelia, quería asegurarse de que no se le hiciera bolas la masa, y que se fuera a colar una foto de la fallida asamblea.
En el momento en que los hombres armados que aún siguen al mando de Eliseo Villar Castillo, estaban obligando al reportero a borrar las fotos de su cámara digital, una mujer, una vecina de Cochoapa, se acercó a ellos y les espetó en la cara: “Ustedes están mal, el joven no ha hecho nada, yo soy de aquí de la comunidad y ustedes andan mal”. Aquel reclamo fue como un grito desesperado en el desierto, pero reclamo al fin. No se fueron lisos (El Ferras dixit).
Una vez logrado su cometido, el reportero fue expulsado por los hombres armados que están al mando de Eliseo Villar Castillo, Adelaida Hernández Nava, Nicolás de la Cruz Manzano, Crescencio Reyes Liborio, Filemón Marín Magallón, Modesto Alberto (El Betillo) Sánchez Cruz, Rolando Romero Benito y Salvador (El Hermano) López Jiménez. Sedicentes coordinadores, todos.

Y se desinflaron los huevos de Eliseo

Una vez que el reportero de El Faro de la Costa Chica fue expulsado de la reunión, el ilustre y profesionista profesor de El Capulín Chocolate, protagonizó un proceso de metamorfosis, para envidia de Franz Kafka.
El monstruo fue de más a menos, de valiente a  cobarde, pero también de dictador a millonario: “Señores, camaradas, hay un hijo de su reputa madre, que es Fernando Santamaría Cruz, el dueño del periódico El Faro, que me está difamando, que está mintiendo en las notas de su periódico y escribe que yo le estoy pidiendo dos millones de pesos al gobierno del Estado. Eso, camaradas, es totalmente falso”, mintió el torito del Capulín Chocolate, puesto que hay un acta firmada por todos los sedicentes coordinadores y que le fue entregada a Germán Herrera, el delegado regional de Gobernación, misma que presentamos hoy en esta edición, para mayor contundencia en el desmentido.
Luego, la cobardía del “huevudo” de Eliseo Villar se mostró a flor de piel: “También me está enfrentando con los militares y está poniendo en su periódico que yo estoy acusando a los militares de estar coludidos con la delincuencia organizada”. Volvió a mentir el paladín de la justicia comunitaria, pues en repetidas ocasiones ha acusado a los militares de tener nexos con la mafia; de hecho, después de que sus hombres armados ejecutaron al director de seguridad pública de Tlacoachistlahuaca, Eliseo Villar Castillo, envalentonado porque iba arropado de cientos de hombres armados, les lanzó una sarta de acusaciones a los propios militares; y, recientemente, dijo que una jefe militar tenía como amante a una mujer de la familia Carrillo, familia a la que Eliseo también ha identificado como narcotraficantes.
De hecho, Salvador (el Hermano) López Jiménez, declaró que ellos, los hombres armados de la casa de la facción de la CRAC, tenían espías infiltrados en el Ejército Mexicano, espías que les informaban de los nexos que mantenían los “jefes” con los miembros de la delincuencia organizada.

El inmenso poder de lo que un día fue la CRAC

Aún con las ínfulas del supuesto poder comunitario, Eliseo (Pinochet) Villar Castillo retomó bríos y se volvió a lanzar contra el director de El Faro de la Costa Chica: “Ese hijo de su perra madre me está confrontando con el gobierno del estado y con el gobierno federal y con los militares, pero ni sabe con quién se está metiendo, yo tengo mucho poder, el poder de la CRAC. Es por ello que les pido, camaradas, que me apoyen y que todos voten a mi favor para que toda la organización (lo que queda de la CRAC) retome este pleito en contra del director de El Faro, porque ese periódico, compañeros, debe de desaparecer”.

Eliseo, el millonario (Cheo billetes)

_¿Por qué debe de desaparecer?-, le cuestionaron
_Porque, miren, compañeros: El Faro se ha dedicado a sacar notas donde dice que yo defraudé a la CRAC con 800 mil pesos, junto con El Wadi; también dice que yo soy un corrupto, que estoy quedándome con dinero de la CRAC. Y yo, compañeros, yo no tengo necesidad, porque yo siempre he tenido dinero, a mí mis padres me heredaron muchas tierras y muchas cabezas de ganado, por eso no tengo necesidad de robar; además, yo soy un profesor profesionista de profesión, y como profesor profesionista de profesión, ustedes saben, no puedo mentir, yo no miento.
“A ver, compañeros, los que estén de acuerdo en que la CRAC retome el pleito con Fernando Santamaría, que levente la mano”, arengó Cheo billetes, pero solamente votó él mismo, Adelaida, y  cuatro personas más, mientras que los vecinos de Cochoapa, sólo intercambiaron miradas. La locura era evidente.

Usted se calla…

Cuando la perorata de Cheo Billetes hubo terminado, y ante la fallida intentona por acallar la libertad de expresión, el aún dictador hizo un receso, mientras que una comisión de consejeros le propusieron a los coordinadores de la casa de Justicia de Cochoapa que a David Bracamontes, preso por instrucciones de Eliseo Villar Castillo, se le sacara de la celda de castigo y se le otorgara el beneficio de una celda más decorosa.
Al escuchar la petición, Cheo billetes se abalanzó contra los consejeros y a gritos les dijo que eso no era posible. Pero los consejeros de Cochoapa le contestaron con  firmeza: “Usted se calla y no se meta; es más, retírese, este es un asunto de la comunidad y usted no es de la comunidad”.
Definitivamente. Todo reinado, así como un día vio su inicio, también verá su fin.

Tirso, policía comunitario que agredió a Francisco Hernández
 

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