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El Primer Sitio Online de la Costa Chica

Ejecutan en Ometepec a precandidato del PRD en Azoyú

Su cadáver, en céntrica calle de Ometepec
Javier Evaristo Bautista, en vida

*Se trata de Javier Evaristo Bautista, quien se desempeñaba como gerente de la sucursal 244 del banco Santander, en Ometepec

*En el proceso electoral del 2012, Javier Evaristo le arrebató la candidatura perredista a José Luis Rodríguez Muñoz, El Puma, medio hermano de la ex alcaldesa de Azoyú, Consuelo Ibancovichi Muñoz

*Javier Evaristo Bautista arrasó en la pasada elección interna del PRD, por lo que se le consideraba el “virtual” candidato perredista a la alcaldía azoyuteca

MAGALI GUZMÁN LÓPEZ/MIGUEL CERVÁNTEZ
RIGOBERTO NÁJERA MARTÍNEZ
OMETEPEC, GRO.

Ocho fueron las balas, tres calibre 9 milímetros y cinco 38 súper, las que acabaron con la vida del perredista azoyuteco Javier Evaristo Bautista.
Ocho fueron las balas que lo impactaron pero cinco de ellas fueron las mortales: cuatro en la cabeza que le desfiguraron la cara y le provocaron expulsión de masa encefálica, y una en el cuello; las otras tres sólo lo inmovilizaron: una en el brazo izquierdo y dos en la espalda; aunque se dice que también lo hirieron de las piernas.
Con esa saña lo asesinaron, con esa saña los pistoleros aseguraron el encargo, procuraron un trabajo impecable: bien muerto.
Así terminó la historia de un joven político perredista, político de mecha corta para muchos, pero excelente gerente del banco Santander para otros; y muy buena persona para la mayoría.
Los hechos se suscitaron, según los testigos presenciales y los reportes policiacos, hacia las 10:00 de la noche de este miércoles, 17 de septiembre, cuando el gerente del banco Santander, Javier Evaristo Bautista, recién terminada su labor, se dirigía a descansar a su departamento, mismo que está ubicado muy cerca de la casa de su ex esposa, en la calle Niños Héroes.
Las versiones difieren en los detalles. Algunos argumentan que había pasado a la casa de su ex esposa para darle las buenas noches a su hijo; otros, aseguran que lo llevaba consigo; lo cierto es que cuando Javier Evaristo se encontraba cerca de la intersección de las calles Niños Héroes y Hermenegildo Galeana, dos hombres armados se le emparejaron y, a quema ropa, le asestaron ocho balazos en diferentes partes del cuerpo; pero, sobre todo, cuatro disparos se los procuraron en la cara.
Fueron dos hombres los que dispararon, fueron dos armas las que se accionaron, las dos de uso exclusivo de las fuerzas Armadas, las dos letales: una 9 milímetros, con la que se realizaron 3 disparos; y otra 38 Súper, con la que se realizaron cinco disparos. La muerte llegó instantánea. Había que asegurar el objetivo y estaba asegurado.
Dos versiones existen de la huida de los asesinos; la primera sugiere que los homicidas huyeron a bordo de un automóvil que no lograron identificar, y que ya los estaba esperando, por lo que serían por lo menos tres los implicados en el asesinato. En la segunda versión se dice que los asesinos huyeron a pie por las accidentadas calles de Ometepec.
Javier Evaristo cayó fulminado, boca abajo.
Otra vez las versiones se contradicen: algunos aseguran que fue su ex esposa la que salió y lo volteó para reconocerlo; otros dicen que fue su compañera de trabajo en Santander, Nancy. Lo cierto es que la cara del joven político azoyuteco estaba destrozada, con expulsión de masa encefálica, sin posibilidad de vida.
Los vecinos reportaron de inmediato la balacera. Se presentaron los cuerpos policiacos. Mientras los unos acordonaban el área, los otros, se dice, se avocaron a la búsqueda de los asesinos. Algunos reportes aseguran que no localizaron a nadie; otros, en sigilo, aseguran que se detuvo a un sospechoso, pero que la información no fue dada para no entorpecer las investigaciones.
El asesinato se perpetró a una cuadra de la Agencia del Ministerio Público del Fuero Común, por lo que el personal de la misma llegó de inmediato para realizar las primeras diligencias.
El cuerpo de Javier Evaristo fue trasladado al Servicio Médico Forense (Semefo) donde se le realizó la necropsia de ley, para posteriormente ser entregado a sus familiares.

La historia

Contador público de profesión, a Javier Evaristo Bautista, gerente del Banco Santander, le apasionaban los gallos, era su “hobbie” favorito, sobre todo porque en varias ocasiones le hacían ganar dinero. Así lo contaba desde su escritorio gerencial, desde donde también compartía su pasión por la política, inspirado en el ejemplo de su padre, Raúl Evaristo Abundis, quien fuera presidente de Azoyú durante el periodo 1996-1999. “El mejor presidente de Azoyú”, decía que ha sido.
Lo cierto es que Javier Evaristo Bautista, y su familia, se apartaron de la política activa durante el zeferinato, sobre todo porque la elección interna del PRD terminó por dividir a la militancia y la familia, por lo que el patriarca, Raúl Evaristo, se refugió en la delegación regional del Copladeg.

Resurge la pasión

Después de un sexenio de receso, Javier Evaristo decide participar en la contienda electoral de 2012, y se anuncia como precandidato, pero los Amigos de Ángel (Aguirre Rivero), priistas recién aparejados el PRD, le quitaron la candidatura para entregársela a José Luis Rodríguez Muñoz, alias El Puma.
La decisión no fue del agrado de Javier Evaristo, y fue así como su pasión por la política se le convierte en una obsesión por la presidencia municipal, al grado de que, pasando por alto a Víctor Aguirre Alcaide, jefe de su corriente política, la UIG (Unidad de Izquierda Guerrerense), presionó al Comité Directivo Estatal del PRD y le arrebata la candidatura al Puma.
A pesar de las negociaciones posteriores, Javier Evaristo no logró la unidad perredista y perdió la elección frente al priista Luis Justo Bautista, su primo, a quien acusó de implementar una guerra sucia para obtener la victoria.
Superada la derrota y apenas iniciado el actual periodo de gobierno, Javier Evaristo retomó la batuta de la Asociación Civil “Azoyú nos Une”, e inició una nueva campaña; esta vez, presumía, sería diferente: “Voy a aprender de los errores”, decía.
El esfuerzo sostenido de más de un año de trabajo rindió buenos frutos, pues en la pasada elección interna arrasó a sus adversarios de planilla y correligionarios de planilla, obtuvo 773 votos, superando con 196 votos la suma de todas las demás planillas. Su rival a vencer era su propio primo, Omar Justo Vargas, el ex presidente municipal, quien representaba al Grupo Jaguar de Armando Ríos Piter, a quienes superó por 417 votos.
La noticia de su ejecución conmocionó a la clase política de la Costa Chica, a los perredistas sobre todo, aunque a su sepelio asistieron de todos los partidos políticos. “El dolor de la muerte nos une por encima de todos los partidos”, decían algunos.
Durante el sepelio, la conmoción era generalizada, pero ninguno se atrevió a señalar motivos puntuales, nadie de los de a pie, ni siquiera el obligado a hacerlo, el jefe de la corriente política, Víctor Aguirre Alcaide, quien sólo se limitó a balbucear que los asesinos “son de casa, no le busquen por otro lado; autoridades, busquen en casa”.
¿A quién se refería Víctor Aguirre? ¿Sabe algo o sólo sospecha? ¿Por qué no lo dijo? ¿La muerte le llegó a Javier Evaristo por haber ganado la elección interna? ¿Fueron los gallos? ¿O quizá algo relacionado con su trabajo en el banco Santander, desde donde asesoraba cuentas bancarias de diversas empresas, municipios y gente de la política? Ahí sigue la incógnita.
“Es un crimen político”, bravuconeó Víctor Aguirre Alcaide. Por supuesto que es político, porque Javier Evaristo Bautista era político; sin embargo, eso no da luz a las investigaciones. El que tenga pruebas, que las aporte.
Como colofón, varios políticos de la región apuntaron que, casualmente, Javier Evaristo Bautista era compadre del priísta Orlando Hesiquio Cruz, quien también fue ejecutado en Ometepec en abril de este año. Ambos políticos, ambos perfilados a obtener sus respectivas candidaturas, uno por el PRI y otro por el PRD.

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