*Por la tesorería de Marquelia ya desfilaron Francisco Meza Latabán, Raúl Cruz y Carlos Trani Justo
*Actualmente despacha Oguer, ex tesorero del ex presidente de Tlalixtaquilla y actual diputado federal Sofío Ramírez, quien se presume no ha comprobado varios millones de pesos ante la AGE
*En días recientes, se sabe que también renunció el director de Obras, José Luis Justo
FERNANDO SANTAMARÍA
MARQUELIA, GRO.
En los corrillos del palacio municipal de Marquelia trascendió que, desde la semana pasada, renunció al cargo Carlos Trani Justo, el tercer tesorero en lo que va de la errática administración del verde ecologista Jesús Rico Santana, y asumió el cargo el alquimista del diputado federal por el distrito 05, Sofío Socorro Ramírez, en su época de alcalde de Tlalixtaquilla.
De acuerdo con algunas fuentes consultadas, Carlos Trani Justo renunció a su encargo debido al desorden con que se conduce el presidente municipal, “más bien este último tesorero no aguantó la presión de que no se han podido entregar a tiempo ninguna de las cuentas cuatrimestrales ni la cuenta anual del primer año de gobierno, por lo que el municipio ha estado pagando multa, tras multa y si a eso le agregamos que quien dispone del dinero es Clemente Lorenzo Maganda, el principal contratista de las obras, pues no hay quien aguante estar ahí de achichincle”, aseguraron los entrevistados.
Se supone que los anteriores tesoreros tuvieron razones similares para renunciar, sobre todo el profesor Raúl Cruz Saavedra, quien, de dicho, sustituyó a Francisco Meza Latabán, aunque en los hechos nunca firmó cheque alguno, pues fugazmente habría dicho que, “la tesorería de Marquelia era un desmadre”.
Los ex tesoreros
La triste historia de los infortunios de la tesorería de Marquelia se remonta al inicio mismo de la administración, cuando la misma fue peleada por varios simpatizantes de Jesús Rico Santana, quienes habían trabajado a “brazo partido” por conseguirla. Entre los prospectos que se mencionaban estaba el contador Germán; los hermanos Francisco y Rogelio Meza Latabán, entre otros.
Sin embargo y a pesar de que el entonces candidato electo había prometido a varias personas la Tesorería, ésta le fue concedida a Francisco Meza Latabán, debido a que fue uno de los principales financiadores de las dos campañas por la presidencia municipal de Marquelia. Durante los días de los jaloneos salió a relucir que los hermanos Meza Labatán habrían aportado más de un millón de pesos a la campaña verde ecologista, por lo que era indiscutible la nominación de uno de ellos como tesorero.
Al paso de los primeros días de gobierno se fueron “conformando” los inconformes; sin embargo, los enconos entre los funcionarios del Ayuntamiento iban subiendo de tono, sobre todo entre el tesorero, Francisco Meza, y el contratista de obras, Clemente Lorenzo Maganda, ambos financiadores de la campaña de Jesús Rico Santana.
“Como los dos pusieron dinero para la campaña, los dos se sentían con suficiente derecho de disponer del dinero del municipio, pero quien ya no la ‘chingaba’ era Clemente. Clemente era el que distribuía el dinero que le llegaba al municipio para las obras, él le ordenaba al presidente cómo invertir el dinero, Clemente fue el que ordenó los rastreos. Por esos motivos se sabe que Pancho Meza se enemistó con Clemente y hasta se dice que le rompió varios cheques que el presidente ya había autorizado a nombre de Clemente”, aseguró la fuente.
La gota que derramó el vaso y que fue la causa de que Francisco Meza Latabán abandonara la Tesorería marquelina, según la fuente consultada, “fue el extravió de un millón de pesos que depositó la Comisión Nacional del Agua (CNA) para que el municipio construyera una obra de drenaje; ese dinero se hizo perdidizo, unos dicen que se lo ‘chingo’ Pancho Meza, otros dicen que se los ‘chingó’ Clemente Lorenzo Maganda, otros dicen que se los ‘chingó’ Jesús Rico Santana y otros aseguran que se utilizaron para pagar los laudos laborales”.
Cualquiera que haya sido el destino, el extravió de este millón de pesos fue el motivo principal por el que Francisco Meza presentó su renuncia, o fue renunciado, de la Tesorería.
Aproximadamente durante un mes Pancho Meza compartió la Tesorería con el profesor Raúl Cruz Saavedra, a quien el Cabildo había aprobado para relevar al primer tesorero; sin embargo, al final de cuentas Raúl no aceptó la responsabilidad puesto que, según sus mismas palabras, la Tesorería era ‘un desmadre’, “no le encuentro ni pies ni cabeza a este montón de papeles”, diría el profesor.
Extraoficialmente se sabe la firma de Raúl Cruz Saavedra si estuvo dada de alta tanto en las cuentas bancarias como ante la Auditoría General del Estado; sin embargo el profesor no quiso o no le permitieron firmar ningún cheque. “Ese tiempo de confusión los aprovechó el presidente y el síndico, entre los dos se dieron vuelo a sacar el dinero de las cuentas, porque ilegalmente ellos firmaban las cuentas, y digo ilegalmente porque los cheques de los municipio se deben de firmar por el presidente y el tesorero o por el síndico y el tesorero, pero nunca por el presidente y el síndico”, explicó la fuente.
A municipio revuelto, quien resultó ser el beneficiado (o perjudicado) con el nombramiento de tesorero fue Carlos Trani, quien hasta ese momento se venía desempeñando como auxiliar en la Tesorería. “Después de que Raúl no se quiso aventar el paquete de la Tesorería, el Cabildo propuso como tesorero al director de Transito, Felipe Mayo González; sin embargo, por las razones por todos conocidas (la Tesorería era un desmadre), Mayo González pidió que se le siguiera dejando en la Dirección de Tránsito.
Sórdidamente y después de por lo menos dos meses de presumir “que no había tesorero”, el Cabildo avaló el nombramiento de Carlos Trani Justo.
De este tercer tesorero de Marquelia poco se supo, solamente que se dedicó a cobrar servicios y pagar nóminas, puesto que los dineros del Ayuntamiento ya habían repartido desde el inicio de la administración por el contratista de obras y financiador de la campaña, Clemente Lorenzo Maganda, por el presidente municipal y, se dice, por el primer tesorero, Francisco Meza Latabán.
De los motivos para que el imberbe tercer tesorero presentara su renuncia poco se sabe; la mayoría de las fuentes consultadas aseguran que “está verde y que le tocó andar resolviendo los problemas que se generaron por las malas disposiciones de dinero al inicio de la administración”, aunque otras fuentes consultadas suponen que “algo le salpicó”.
Lo cierto es que, a 14 meses de haber iniciado la actual administración, el municipio de Marquelia ya lleva el cuarto relevo en la tesorería y los pronósticos no son nada alentadores, puesto que si a los anteriores tesoreros se les acusa de desconocer sus funciones, el que hoy está al frente de la tesorería, Oguer, está sobrado de colmillo y mañas para el manejo de los dineros municipales y, como muestra, en su curriculum se puede leer que fue tesorero en el municipio de Tlalixtaquilla, con el actual diputado Sofío Ramírez, quien tuvo problemas para la comprobación de varios millones de pesos, problema que casi le cuestan la diputación federal.
Oguer también ha fungido como tesorero en varios municipios, de la Montaña principalmente, según las fuentes consultadas.
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