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Violencia en Iguala fue reportada al Vaticano

Ofician misa en el lugar de las fosas

*Se empezó a aplicar la "Pastorela de las Víctimas" que busca el alivio espiritual y eliminar rencores y venganzas

*Familiares de víctimas, Frente Igualteco y UPOEG celebran misa en Filo de Ganaderos, la zona de fosas clandestinas; presuntos sicarios vigilan desde los cerros

API
IGUALA, GRO.

La violencia que desde hace varios años se ha vivido en Guerrero, principalmente en la región norte, ha sido reportada al Vaticano. Ante esta situación se ha iniciado a aplicar en Iguala la "pastorela de las víctimas", para darle alivio espiritual a aquellas personas que han sufrido los embates del crimen organizado y cuyo objetivo es evitar los rencores y venganzas.
Este domingo, víctimas de la violencia en Iguala, integrantes del Frente Igualteco por la Dignidad y la Paz Social y miembros de la Unidad Popular de los Pueblos de Guerrero (UPOEG), ofrecieron una misa para las víctimas del crimen organizado en la zona de las fosas clandestinas ubicadas en el punto conocido como Filo de Ganaderos, al poniente de Iguala, cerca de la colonia Lomas del Zapatero.
A las cinco de la tarde partió una caravana de la plaza cívica de las Tres Garantías con dirección a la zona de fosas clandestinas donde, se presume, hay cientos de cadáveres o restos de personas que han sido ejecutadas por el grupo criminal denominado Guerreros Unidos.
En el punto mencionado, a las 17:30 horas inició la misa y los presentes dejaron flores y encendieron veladoras. Quienes fueron para participar en la misa no pudieron acceder hasta las fosas, debido a que ese punto estaba ya acordonado y resguardado por elementos de la Procuraduría General de la República (PGR).
Oscar Mauricio Florenciano, párroco de San Gerardo, fue el encargado de oficiar la misa. Pidió por las víctimas de la violencia en Iguala y por el eterno descanso de las personas que fueron asesinadas y arrojadas en las excavaciones que hay en esa zona.
Todos rezaron, pidieron perdón para los victimarios y rogaron porque la violencia cese en la ciudad de Iguala. La misa duró más de una hora y los ciudadanos se retiraron ya cuando había caído la noche.
Cabe destacar que cuando la caravana ciudadana iba  subiendo hacia las fosas, se observó que se retiraba un convoy de la PGR y dos camiones de militares. A media misa llegaron elementos de la Gendarmería Nacional que permanecieron resguardando al grupo de aproximadamente 60 personas que llegaron a rezar ahí.
Ya casi por terminar la misa, elementos de la UPOEG y de la Gendarmería observaron que al menos una persona los vigilaba desde los cerros, por lo que apresuraron su retirada.
Antes, Miguel Blanco, quien es coordinador del operativo de búsqueda de la UPOEG, pidió a los familiares de las víctimas que se sumen a las acciones del frente igualteco y de la policía ciudadana, a fin de que se logre la justicia y se restablezca la paz.
Afirmó que gracias al último hallazgo de restos humanos que hizo la UPOEG, se pudieron localizar pertenencias y credenciales de una persona cuya familia ya acudió para explicar que su familiar fue desaparecido desde hace más de un año, y nunca interpusieron denuncia ante las autoridades ministeriales, por temor.
En entrevista, el padre que ofició la misa advirtió que la situación en Guerrero es demasiado complicada, pero se refirió especialmente a la región Norte donde aclaró que hasta él ha sido víctima de la violencia.
Detalló que en mayo del año pasado, las autoridades eclesiásticas decidieron cambiarlo de parroquia al estar en la zona de Apaxtla, porque fue interceptado en una carretera por un grupo armado que lo despojó de su vehículo y otras pertenencias y, luego lo hicieron correr por su vida.
Según el padre Oscar Mauricio Florenciano González, en aquella ocasión tuvo que caminar durante varias horas para resguardarse. Además fue amenazado de muerte y, durante su huida se desató una fuerte balacera.
"Cada año los obispos van al Papa a entregarle un reporte de cómo están las diócesis de cada región y dentro de este informe se le mencionó al pontífice la delicada situación que se vivía en Guerrero, “sobre todo en nuestra Diósecis que es de la que podemos dar testimonio", dijo.  Cabe mencionar que la parroquia de San Gerardo pertenece a la diósecis Chilpancingo-Chilapa.
Entre otras cosas, el padre indicó que se han acercado a él decenas de víctimas de la violencia que buscan un refugio y sanar su dolor en la Iglesia, pero que a la vez le solicitan consejos y se han incluido en eventos que se han realizado enfocados a las víctimas de la violencia.
Además, aclaró que en Iguala, la Iglesia católica ha iniciado la pastorela de las víctimas. Se trata de un esquema que busca sanar espiritualmente a quienes han sufrido en carne propia o por familiares, algún hecho violento.
En Acapulco se aplicó esta acción desde hace algunos años y, de acuerdo al padre Oscar, los representantes de la Iglesia católica en aquel puerto, ya impartieron dos cursos en Iguala para compartir sus experiencias y guiar a los párrocos de Iguala para aplicar este esquema.
Pero también advirtió que en Iguala persiste el temor de las familias de las víctimas de secuestro, motivo por el cual la gran mayoría se niega a denunciar.

     
   
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