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Posicionamiento de Izquierda Democrática Nacional sobre la situación de Guerrero y el PRD

Los terribles y lamentables hechos sucedidos en el municipio de Iguala, Guerrero están marcando de manera profunda y en diversos ámbitos la vida pública del país. México será uno antes y después de Iguala, de eso no tenemos duda alguna.

La situación de violencia, descomposición social y la articulación entre el crimen organizado y los actores políticos ha llegado a límites inadmisibles. Es necesario poner un alto cambiando de fondo la estrategia nacional en materia de seguridad y procuración de justicia; los partidos y el sistema político deben cambiar, en especial, el PRD. Es inadmisible para izquierda vivir una situación como la de Guerrero; la infiltración del crimen organizado en la vida política, en la postulación de candidatos, en el control de gobiernos municipales, su influencia y penetración en áreas de los gobiernos estatales y el propio gobierno federal.

Esta situación es producto de la corrupción, de un sistema de simulación y complicidades, de la pérdida de valores, del nulo respeto a la legalidad, de la falta de transparencia y rendición de cuentas.

La represión, el asesinato y la desaparición de los jóvenes normalistas de Ayotzinapa generan indignación, rabia, pero también está catapultando la organización, la movilización y la conciencia de diversos sectores de la sociedad indiferente, callada, paralizada ante la situación de la violencia y corrupción que aqueja al país, y que hoy se condensa en Iguala, Guerrero.

Esa energía social se orienta hoy en primerísima instancia en la exigencia de la presentación con vida de los 43 jóvenes normalistas desaparecidos; aunado a la demanda de justicia, esto es, el castigo a los responsables materiales e intelectuales de este crimen, empezando por el alcalde prófugo de Iguala, su esposa y todos sus cómplices en el gobierno municipal.

En este hecho también hay responsabilidades políticas por acción u omisión. El gobernador del estado Ángel Aguirre Rivero se ha separado del cargo y debe estar sujeto a investigación, junto con diversos funcionarios estatales, que deben asumir su responsabilidad por sus acciones u omisiones. El nuevo gobernador sustituto deberá abocarse a resolver el caso Iguala, a hacer justicia, a limpiar la casa, a recuperar la confianza ciudadana actuando con honestidad, con eficacia, con legalidad, con sensibilidad política y social para atender los reclamos de los guerrerenses.

El gobierno federal que encabeza el PRI y Enrique Peña Nieto deben de hacer lo propio; su papel y su postura han sido erráticos, ineficientes, insuficientes. Ha habido omisiones graves por parte de las autoridades federales sobre los hechos en Iguala, los actuales y previos, que han resultado en violencia y asesinatos hacia diversos compañeros en el municipio de Iguala, en especial, el caso de Arturo Hernández Cardona. Peña Nieto debe rendir cuentas, no debe eludir su responsabilidad.

El principal responsable de la paz, la seguridad, la tranquilidad y el respeto al Estado de Derecho es el gobierno federal, es Peña Nieto y sus altos funcionarios encargados de las áreas de seguridad y justicia. El Estado Mexicano está en crisis, rebasado por el crimen y la espiral de violencia en múltiples regiones de la geografía nacional, por ello, insistimos, es tiempo de cambiar de rumbo, de estrategia, de no seguir apostando a la continuidad de lo que no sirve, no funciona y tienen sometido en grave crisis de inseguridad y violencia al país en su conjunto.

Para el PRD y la izquierda la situación es grave, así se debe de asumir para salir adelante. Los hechos de Iguala involucran a un gobierno estatal y municipal emanado de las filas del PRD. Existe responsabilidad política por acciones u omisiones. Acciones como la postulación de José Luis Abraca Velázquez a la alcaldía de Iguala, responsabilidades por omisiones, por hacer oídos sordos a las denuncias y quejas previas en torno a esa persona. Los intereses de grupo y de facción han llevado a postular y proteger candidatos y dirigentes sin autoridad, sin credibilidad, por quienes han dirigido al partido en los últimos años. Se ignoran señalamientos, se protege a gobernantes y legisladores que violan la ley y las normas internas del partido, que abusan del poder, que cometen delitos, se es omiso ante los gobiernos que se desvían del programa y los principios del partido. Esta situación ha llegado a sus límites con el caso de Iguala.

La corriente Nueva Izquierda y su bloque dominante deben dar la cara y asumir su responsabilidad. Es grave el daño que le han hecho y le siguen haciendo al PRD por sus visiones colaboracionistas con el gobierno de Peña Nieto; por la firma del Pacto por México; por la promoción y protección de delincuentes; por empeñar la independencia y la credibilidad del PRD.

En este tema no caben cálculos electorales ni oportunismos, no valen negociaciones obscuras para sacar provecho. Se debe actuar con congruencia y con autoridad moral.

La Izquierda Democrática Nacional, a través de nuestro dirigente nacional, Rene Bejarano, hemos actuado con claridad y congruencia en un asunto de gran trascendencia como el de Iguala. No aceptamos descalificaciones por parte de Carlos Navarrete. Nuestra postura ha sido en favor de la justicia, de la legalidad, de la paz. Nuestra exigencia es, como la de todo el mundo, que aparezcan vivos los jóvenes de Ayotzinapa y se haga justicia, con la ley a fondo. Nuestros compañeros han sido víctimas de violencia y de asesinatos por el alcalde prófugo de Iguala.

Tenemos claro el enorme costo que tiene para el PRD la situación de Guerrero, por tanto, el PRD debe enmendar el rumbo urgentemente, no vale más de lo mismo, ni el gatopardismo. Tampoco vale la descalificación interna.

Manifestamos nuestro apoyo y solidaridad con Rene Bejarano, su postura ha sido relevante y valiente en un asunto tan delicado. Se ha demostrado consecuencia y altura de miras como ciudadano y como dirigente de nuestro partido.
El PRD requiere unidad en su diversidad para salir adelante; el PRD debe de actuar con congruencia, con apego a los principios, sin simulación ni dobles discursos. En esa perspectiva, la IDN va actuar al interior del partido.

Debemos cerrar filas con la gente de Guerrero, con los jóvenes de las normales rurales. Debemos hacer un claro compromiso con la justicia y la legalidad, con el respeto a los derechos humanos, con la paz, con la honestidad y la rendición de cuentas.

Atentamente

Diputado Jesús Marcial Liborio

 

   

 

 

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