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Despiden a comandante de Fuerzas Especiales abatido en Chilapa

   

 

 

* Ofrece gobierno garantías para su familia

SIN
CHILPANCINGO, GRO.

Con el toque de silencio, las golondrinas y los fragmentos de un poema, en la explanada de la Universidad Policial fue despedido Carlos Andrés Mejía, comandante de las Fuerzas Especiales de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) caído en combate frente a una célula del crimen organizado.
Cosas de la vida, un policía ha muerto
Sobre su azul uniforme, igual que un prado fresco florecieron rojas flores que amortajaron su cuerpo
Señala un fragmento leído por el maestro de ceremonias, ante de ceder la palabra al general brigadier, diplomado del Estado Mayor Pedro Almazán Cervantes, quien se encargó de dar el pase de lista para el oficial caído.
El féretro del comandante fue colocado al pie del asta bandera, elementos de la SSP, además de policías federales y familiares que acudieron a dar el último adiós se colocaron en torno a la explanada principal de la Universidad Policial, ubicada en la entrada norte de Chilpancingo.
El general Almazán Cervantes recordó que Carlos Andrés Mejía murió en el cumplimiento de su deber, en una confrontación con supuestos integrantes de la delincuencia organizada cuando realizaba un trabajo de patrullaje en la comunidad de Atzacoaloya, perteneciente al municipio de Chilapa.
Destacó que es el segundo crimen que padece la SSP en lo que va del año, pues el 25 de marzo se reportó la baja del policía Rafael Mejía Juárez: “A manos también de la delincuencia, cuando atendía en Chilpancingo una denuncia ciudadana por el robo de un vehículo con lujo de violencia por individuos armados”.
El comandante Andrés Mejía nació en Oaxaca, tenía 36 años y su ingreso a las filas de la SSP en el 2003, tenía once años y diez meses de servicio.
“Durante ese tiempo, siempre demostró ser un hombre valeroso, íntegro, siempre respetuoso de las leyes, fue un policía con espíritu de servicio, que cumplió con arrojo todas las misiones que se le asignaron”.

El general ofreció garantizar el pago de todos los beneficios que la ley confiere a los oficiales caídos para su familia, lo ratificó al momento de entregar a la madre una bandera nacional en señal de reconocimiento por el servicio dado a la sociedad.
Agradeció el respaldo que durante el enfrentamiento del martes ofreció personal del Ejército Mexicano, la Gendarmería Nacional y la Policía Ministerial del Estado (PME), pues se trasladaron al lugar de los hechos en cuanto se lanzó la voz de alarma.
Tras el pase de lista, el nombre de Carlos Andrés Mejía se pronunció por última vez en el centro de adiestramiento, luego se dispararon salvas en su memoria y se abrió un espacio para la participación de David Cienfuegos Salgado, secretario general de Gobierno.
El funcionario reconoció que Andrés Mejía murió en la lucha por devolver la tranquilidad a la población, “su cuerpo fue acallado por las balas de la sinrazón, cuando se conducía como un guerrerense que buscaba la preservación de la paz”.
Indicó que la hoja de servicio lo retrata como un oficial con principios, con vocación de servicio que se incorporó a la policía para combatir a los delincuentes.
“El crimen cometido en contra de este ciudadano ejemplar, es sin lugar a dudas una acción incalificable, que además de exigirnos atrapar inmediatamente a los responsables, nos lleva a la reflexión de estar unidos sociedad y autoridades”.
Cienfuegos Salgado ofreció garantías para que los hijos del policía asesinado tengan un futuro decoroso, después señaló que la mejor manera de honrar a su memoria es mantener firma la lucha por la devolución de la tranquilidad.
Tocaban las golondrinas cuando llegó el momento de saludar por última vez al compañero, con ojos rojos y lágrimas a punto de brotar, los hombres de uniforme azul despidieron al compañero, al comandante abatido en una comunidad de Chilapa.
En una entrevista con medios informativos, el general Almazán Cervantes reconoció que la situación en dicho municipio aún es complicada, razón por la que más elementos permanecerán ahí para evitar que haya más brotes de violencia.

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