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El Primer Sitio Online de la Costa Chica

CÓDIGO DE ÉTICA

   

Introducción

¿Para qué hacemos los periodistas lo que hacemos? Durante mucho tiempo se ha definido nuestro oficio en términos negativos: estamos en contra de la corrupción, el engaño, la prepotencia de los funcionarios, el abuso de los débiles....Es importante desde luego conservar ese prontuario, pero no basta con denunciar los errores y vicios de las prácticas de nuestra vida pública. Debemos preguntarnos qué podemos hacer para mejorarla.

¿A favor de qué estamos los periodistas? La respuesta en esta casa editorial es una: FORTALECER LA VIDA PÚBLICA. En ese sentido, no sólo basta con responderse si un texto está bien escrito. El trabajo del reportero, del redactor, debe afrontar otras preguntas: ¿Qué significa ese texto para los lectores y qué podemos hacer para que signifique más? ¿Cómo mejorar las formas de comunicación de la comunidad consigo misma? ¿Podemos constituir puentes eficaces entre la vida pública y la vida privada? En esencia, el propósito de El Faro de la Costa Chica es ayudar a constituir una agenda pública con los ejes que son decisivos para la sociedad e inducir la participación de los ciudadanos y sus instituciones en tal agenda.

Los periodistas tenemos una tarea crucial en la construcción de una opinión pública madura, participante y responsable. Escribir eficazmente es el primer paso en esta tarea.

2.1 Profesionalismo

El periodista de El Faro de la Costa Chica debe asumir el compromiso de informar con rigor profesional y por lo tanto no puede estar sometido a ninguna disciplina ideológica, partidista o de grupo, que coarte su objetividad y credibilidad.

El reportero de El Faro de la Costa Chica no puede ser militante activo en organizaciones políticas o religiosas, ni aceptar cargos de responsabilidad pública, más allá de los relacionados con el propio gremio.


2.2 Respeto a la vida privada

El periodista debe respetar la intimidad y la vida privada de las personas. Temas de esta naturaleza sólo son justificables cuando el beneficio para la comunidad resulta evidente y las necesidades informativas realmente lo ameritan.

2.3 Difamación

Reporteros, redactores y editores deben estar concientes del daño moral, en ocasiones irreparable, que una información ambigua o equívoca puede provocar en la reputación de las personas. El periodista debe extremar rigor y precaución para verificar toda información que comprometa el honor ajeno.

El parentesco no es un delito, y por lo mismo no debe mencionarse en términos peyorativos, salvo en los casos en que constituya un factor significativo en las circunstancias y actos que involucran al sujeto en cuestión.

2.4 Favores y cohecho

Se considera inaceptable el comportamiento deshonesto, entendiendo como tal: recibir dinero o regalos de terceros, utilizar influencias para obtener privilegios y favores especiales. En El Faro de la Costa Chica queda estrictamente prohibido utilizar la acreditación de prensa para ingresar a espectáculos y centros de entretenimiento por motivos ajenos al trabajo periodístico.

2.5 Rectificación

La credibilidad de un diario y de un reportero se construye a golpes de honestidad y profesionalismo. El Faro de la Costa Chica está obligado a rectificar o aclarar toda vez que la información publicada sea imprecisa o equívoca. Pero es evidente que la reiterada rectificación acaba por minar la confianza del lector. Por consiguiente se considera inadmisible el trabajo reporteril que por negligencia equivoca frecuentemente datos, cifras y versiones textuales en sus notas.

2.6. Distancia crítica

Reporteros y redactores están impedidos de participar en notas periodísticas de temas en los que se encuentran afectiva o materialmente involucrados de una manera personal, sea por razones familiares, biográficas, económicas o de cualquier otra índole. Esta norma no tendrá excepción, ni siquiera en los casos en los cuales el reportero considere que su relación personal con los hechos o los actores no afecta su cobertura profesional.

Por tales motivos, se considera necesaria la rotación periódica de los reporteros y de las fuentes de información. La excesiva familiaridad que propicia la convivencia entre unos y otras, termina por estorbar la independencia de criterio del reportero.

2.7. Protagonismo

Los periodistas no deben convertirse en protagonistas de sus propias notas. Por lo mismo queda prohibido el tuteo en las entrevistas y las autoreferencias en el reporteo.

2.8 Relación con las fuentes

Tan importante es evitar la excesiva cercanía con las fuentes como la hostilidad. La línea editorial de este medio es contraria al hostigamiento sistemático o al tratamiento descortés de los informantes. Ni ingenuidad frente a las actitudes cínicas o deshonestas en las respuestas de los entrevistados, ni beligerancia o indignación prepotente. Basta con preguntas agudas, inteligentes, planteadas con rigor. En ningún caso el reportero debe desquitarse en la redacción de la nota, mediante la ironía o la descalificación, de un informante molesto o una espera incómoda. Los servidores públicos están obligados a informar a la comunidad y los reporteros deben exigirlo. Pero no es la única obligación que tienen los funcionarios. Por lo mismo, se consideran improcedentes los reclamos o la indignación de un reportero por no ser recibido en el acto y sin cita previa.

En los casos en que se ha viciado una relación entre el reportero y su fuente, y ha derivado en una situación de mutua hostilidad, el editor del área procederá a reasignar la fuente. Tal decisión debe ser evaluada con el reportero en cuestión y nunca debe ser el resultado de una petición unilateral de la fuente.

2.9 Legitimidad de la fuente

El reportero no sólo es una especie de notario que da fe ante el lector de la veracidad de la información que suministra, sino también de la importancia y pertinencia de la fuente que la emite. No basta que la información sea precisa; es necesario que la fuente sea relevante. Por consiguiente, el redactor debe rehuir al declarante profesional que está urgido de espacio en los diarios, pero tiene escasa representatividad.

De igual forma, la cuenta de declaraciones o posturas de organizaciones poco conocidas, el redactor está obligado a relativizar ante el lector el peso de éstas. El hecho de que una unión de colonos pida la destitución de un funcionario puede ser o no una noticia importante, dependiendo exclusivamente del número y peso específico de los integrantes que la forman. Por lo mismo, elaborar una nota que no incluya ese dato será una media verdad.

1.10 Protección de la Fuente

En ocasiones el periodista debe guardar el anonimato de una fuente por motivos de seguridad o por así haberlo convenido con el informante. Ello no exonera al reportero de ser exacto en los datos y verificar la información. El compromiso de no relevar la fuente queda invalidado si se confirman engaños por parte de ésta.

2.11. Grabación

La redacción de las notas debe estar sustentada en la documentación y/o en la versión textual de los entrevistados. En El Faro de la Costa Chica se exige el uso de la grabadora, para evitar disputas engorrosas acerca de lo que dijo o no dijo un informante (que con demasiada frecuencia desconoce sus declaraciones una vez que son publicadas). Por lo demás, aún cuando se tomen notas, la grabación permite al redactor precisar y confirmar datos de naturaleza compleja y delicada.

2.12. Sensacionalismo

Debe evitarse la exageración y la manipulación de las noticias en detrimento de su veracidad.

2.13. Observancia

Con el fin de garantizar la observancia de este Código de Ética y para garantizar a los lectores su acceso al medio, las oficinas de la Dirección, Subdirección y Redacción, se erigen como Comité de Ética, que tendrá entre sus funciones recibir solicitudes de corrección, rectificación o complementación de textos publicados de parte de los lectores y actores políticos y sociales.
Y vigilar la aplicación de los principios de este código.

 
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